sábado, septiembre 10, 2005

La Política de Mafalda: ¿Política de Caricatura o Política Real?


En los últimos años hemos visto caer dictaduras, regimenes comunistas, muros separatistas, a la par de esto, hemos visto constantes guerras entre países sin sentido alguno (como lo fueron Irak en 1991 y en el 2003, Yugoslavia en 1991, 1995 y 2000, Afganistán en el 2001), levantamientos armados, etc. Se dice que esto es o fue a causa de las nuevas ideologías, del estilo de vida moderno e igualmente y sobretodo se culpa a la política de cada uno de los presidentes (que en gran parte tienen cola que les pisen). Pero ¿qué pasaría si realmente nos diéramos cuenta de que estas “nuevas” ideologías, formas de vida y de política no fueran del todo responsables de estos sucesos?

El otro día, caminando por el estudio de Paty (una amiga) me encontré casualmente una historieta, bastante llamativa, yo diría, fucsia y rosa con dos monitos muy coloridos; resultó ser un cómic de Mafalda. Después, como en una hora y media, de leerla, me puse a pensar ¿cómo era posible que me hubiera dado tanta risa, si hablaba de temas políticos y sociales? Obviamente hasta aquí no había nada extraño, pero haciendo memoria, Mafalda había sido creada en 1964, ¡hace más de 40 años! Entonces ¿cómo es posible que los chistes sobre estos temas sigan siendo actuales?

Así comencé este trabajo, y así fui encontrando que estas dos etapas de la historia, diferenciadas tanto por los tipos de música, los estilos de vestir y de vivir, eran tan parecidas en el ámbito político y social. La época en la que nace el personaje de Mafalda, fueron momentos de férreas dictaduras militares en toda Latinoamérica y en especial en Argentina (país natal).

En los 60, la recesión económica y tensiones militares dieron a este periodo un aire sombrío de confusión y sobresaltos; tal como sucede en Estados Unidos de hace uno o dos años para acá; había iliquidez monetaria y quebrantos comerciales, la falta de autoridad del gobierno y las fuerzas sobre las que debía reposar la seguridad de la Nación, estaban convertidas, de hecho, en verdaderas bandas armadas; lo que me recuerda, no sé por qué, el conflicto actual de Venezuela con Hugo Chávez.

Argentina pasaba por una revolución lenta, los grupos que querían el poder estaban divididos entre los colorados, “liberales”, y los azules. “conservadores” (cualquier parecido con la realidad mexicana, juro que es mera coincidencia) También hubieron fraudes electorales, crecimiento en los índices de la inflación, devaluación del peso (e insisto, sigo hablando de la Argentina de los 60 y no del México de los 90).
Paternalismo, sobriedad y tecnocracia podría haber sido la trilogía definitoria del gobierno argentino. En esta década, coloreada por la música de los Beatles, conmovida por la gesta del Che Guevara, atenta a las guerras de liberación de los países subdesarrollados, maravillada por los viajes espaciales, sacudida por la revolución de las costumbres y la modificación de la moral tradicional; el régimen de Onganía (presidente de aquél entonces) ofrecía un tono retrógrado y medieval.
Ahora bien, no sé si se alcanzó a percibir, pero todo…Absolutamente TODO lo anterior, sucede en la actualidad en varios países latinoamericanos e incluso Norteamérica; tal vez no en todos, tal vez los grupos musicales se llamen diferente (dígase N’Synk, Backstreets Boys, o como se llamen), el Che Guevara tal vez, también lleve otro nombre, y muy probablemente las guerras sean más peligrosas y entre otros países (no todas, pero siempre involucrando al “dueño y señor del mundo” Estados Unidos); pero seguimos igual que hace 40 o 45 años atrás.
Ese era el mundo que Mafalda vivió, sin embargo, parece haber sido creada ayer, ya que los temas que toca siguen siendo vigentes ahora…Deprimente, ¿no? Cómo es posible que nos pasemos la vida entera quejándonos del mundo actual, de lo que sucede en la política, y que además estemos buscando culpables, cuando somos, precisamente, nosotros los responsables de todo esto, fuimos los que permitimos que todo esto pasara. Ahora es momento de cambiar esto, en los jóvenes y los adultos e incluso en los niños está el mejorar esta problemática política que consume el mundo actual. ¿Cómo?


Yo diría que creando conciencia, en nosotros mismos, en los más cercanos en nosotros, en los que se pueda, tal como lo hizo en su tiempo Joaquín Salvador Lavado: Quino, el creador de este personaje; quien a través de él, pudo dar a conocer su forma de pensar sobre la política, la sociedad y los demás temas de interés.

Mafalda no es solamente un personaje de historieta más; es, sin duda, un icono de los 60 y los 70. Para definirla se utilizó el adjetivo "contestataria", no fue sólo para alinearla en la moda del anticonformismo. Es una verdadera heroína "rebelde", que rechaza el mundo tal cual es.

Mafalda es sudamericana, pertenece a un país lleno de contraste sociales que, sin embargo, quiere integrarla y hacerla feliz. Pero resiste y rechaza todas las tentativas; vive en una relación dialéctica continúa con el mundo adulto que ella no estima ni respeta, al cual se opone, ridiculiza y repudia, reivindicando su derecho de continuar siendo una nena que no se quiere incorporar al universo adulto de los padres.

En verdad, Mafalda tiene ideas confusas en materia política. No consigue entender lo que sucede en Vietnam, no sabe por qué existen pobres, desconfía del Estado pero tiene recelo de los chinos. Tiene en cambio una única certeza: no está satisfecha.
El universo de Mafalda no es sólo el de una América latina urbana y desarrollada: es también, de modo general y en muchos aspectos, un universo latino, y eso la vuelve más comprensible que muchos personajes de las historietas norteamericanas. En fin, Mafalda, en todas las situaciones, es una "heroína de nuestro tiempo", algo que no parece una calificación exagerada para el pequeño personaje de papel y tinta.


Mafalda refleja las tendencia de una juventud inquieta que asume aquí la forma paradojal de disidencia infantil, de esquemas psicológicos de reacción a los medios de comunicación de masas, de urticaria moral provocada por la lógica de la Guerra Fría, de asma intelectual causada por el Hongo atómico. Por lo que nosotros y nuestros hijos deberíamos convertirnos en otras tantas Mafaldas. ¿O qué?... ¿piensas quedarte ahí sentado nada más leyendo?